Historia de las Pandemias, La Gripe Rusa 1889

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El curioso

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La Gripe también conocida como influenza, no es una enfermedad nueva. Hay datos que nos indican la posibilidad de que existiera desde hace varios años, pero la variabilidad de este virus, hace difícil saberlo con certeza. La palabra es de origen italiano del siglo XVIII, donde suponían que era causada por una influencia de cuerpos celestiales. Esta tenía la característica de desaparecer por periodos prolongados y re-aparecer, usualmente en invierno, pudiendo representarse como una gripa leve de 2 a 3 días, regresando al año siguiente como una forma letal causando neumonías y muerte. 

Uno de los primeros momentos en que se cree la gripe estuvo presente, fue en 1485, con una enfermedad que en su momento se llamó “el sudor inglés”; cuando Henry Tudor derrocó al rey Ricardo III en la batalla de Bosworth, la enfermedad infectó a la armada ganadora quienes llevaron la gripe a Londres. La infección causó tantas muertes y desorganización que la coronación de Henry, se tuvo que posponer varios meses. Como este, hay varios reportes a lo largo de la historia, de brotes por el mundo a los que se les adjudica esta infección. 

En la Gripe Rusa de 1889-1892, la enfermedad se expandió por el mundo, y se tuvieron amplias descripciones sobre lo ocurrido. Esta, fue la primera pandemia de gripe descrita en oleadas así como la primera en ser llamada por su lugar de origen.

Hay muchas teorías de cómo surgió esta gripe. Los europeos en general la llamaron “gripe rusa”. Pero los rusos la llamaban el “resfriado chino”, decían que después de una inundación del Rio Amarillo (Huang He), en 1888, había surgido un miasma que se había corrido hacia Rusia y Europa. Los franceses decían que podría haber surgido como una gripe leve en China, transformándose a una forma más fuerte, por campesinos rusos que vivían en condiciones insalubres. 

Entre octubre de 1888 a marzo del siguiente año, la pandemia llegó a Paris y Londres. Para diciembre, el transporte marítimo, había llevado a los Estados Unidos la influenza. Para enero de 1890 había cruzado la frontera hacia Canadá. Simultáneamente, llegó al norte de África a través del Mediterráneo, y por el Atlántico y Pacifico a Sudáfrica, Sudamérica y Japón. Para febrero llegaría a China y Singapur, en marzo a la India, Australia, Nueva Zelanda e Indonesia. En menos de 3 meses, se había expandido a todo el mundo. Se comparaba con un brote en 1843, ocurrido justo antes de la existencia del ferrocarril y los barcos de vapor, donde tomó 6 meses la expansión, tan sólo a través de los Estados Unidos. 

Los grupos más afectados fueron aquellos de edades entre 15-40 años de edad, seguidos por los mayores de 60, que podrían haber adquirido inmunidad de brotes pasados, aunque al enfermar tendrían una mayor mortalidad; los menos afectados fueron los niños.

Tan sólo en Europa, la influenza fue el mayor causante de mortalidad del siglo XIX con 270,000 a 360,000 muertes. En Inglaterra además de la influenza, se notó aumento de otras enfermedades respiratorias, sugiriendo que esta bajaba las defensas. 

Además de las muertes, fue bien conocido que la influenza era un agente “desvitalizante”. Se describían múltiples casos de depresión, nerviosismo, neurastenia y abatimiento. Los forenses describían a la influenza como un causante de “locura transitoria” en casos de suicidio.

Las teorías sobre la causa de esta gripe, así como su origen fueron múltiples. Algunas de estas mezclaron la nueva teoría de los gérmenes de Pasteur junto con la teoría del contagio, los miasmas, cambios atmosféricos y del ambiente. Una teoría decía que el microorganismo existían en todo el mundo, pero ciertos factores hacia que se activara y generara síntomas severos en humanos y animales. Se comentaba sobre su prevalencia a pesar de la temperatura y el clima; apareciendo en el frío invierno de Rusia, así como en el calor de la India. Otros decían que era un dengue que se había modificado con el frío, había teorías sobre la transmisión por vectores en lugares donde los insectos eran abundantes. Se llegaron incluso a sugerir bajas presiones atmosféricas, niveles de ozono, tormentas eléctricas, terremotos, erupciones volcánicas e incluso ideas sobre meteoritos que pasaban cargando gases venenosos del espacio. Todo esto enfocado a que al activarse el microorganismo, este se volvía infeccioso y se podía pasar de un huésped a otro. Otra teoría hablaba sobre la transmisión entre animales, como caballos, pájaros, perros y gatos, que se creyó también estaban afectados. Con el tiempo la enfermedad se clasificó como influenza H3N8, un sub-tipo que se originó en los pájaros.

El virus de la gripe pertenece a la familia ortomixovirus. Existen 3 cepas diferentes de virus de la gripe, A, B, y C. De estos la única capaz de tener variaciones antigénicas para generar pandemias es el tipo A. Este virus tiene un genoma segmentado, lo que le permite mutar constantemente generando nuevos viriones con características diferentes, pudiendo así infectar nuevamente a personas que ya han sufrido gripe antes. Además tiene versatilidad para infectar aves, cerdos y humanos. Así los lugares en los que humanos, cerdos y aves viven cerca, son más susceptibles a generar cambios en el virus y cepas más virulentas.

El virus de la influenza tiene dos proteínas características en su membrana externa, la hemaglutinina que abreviamos H y la neuroaminidasa que abreviamos N. Debido a su capacidad genética de mutar, este virus puede generar varios tipos de Hs y Ns como H1N1 o H3N2. Cuando una de estas dos proteínas cambia con respecto a la infección que ocurrió el año anterior se llama cambio antigénico menor o “drift” y cuando ambas proteínas cambian se llama cambio antigénico mayor o “shift”. Estos cambios se dan por recombinaciones entre los virus de la influenza, y sus característica de migrar entre especies le ayuda a tener una mayor capacidad de recombinarse y mutar en las diferentes especies. 

Los “drifts” o cambios menores ocurren todos los años, y esta es la causa de que cada año se tenga que hacer una vacuna de influenza diferente. Los científicos encargados de generarlas, monitorizan la actividad del virus y predicen los tipos de cambio que tendrá durante el año. Esta es la razón de que debamos vacunarnos anualmente, en especial las personas vulnerables como extremos de la vida y personas con enfermedades preexistentes que causen inmunosupresión. 

Cuando existe un “shift” o cambio mayor, las probabilidades de que ocurra una pandemia aumentan, si además, el nuevo virus tiene alta capacidad de contagio tendrá el potencial de expandirse afectando a toda la población. 

Bibliografía

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