{"id":821,"date":"2019-09-13T02:41:55","date_gmt":"2019-09-13T08:41:55","guid":{"rendered":"https:\/\/cies.online\/blog\/?p=821"},"modified":"2020-04-19T02:01:25","modified_gmt":"2020-04-19T08:01:25","slug":"una-historia-del-psicoanalisis-los-comienzos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cies.online\/blog\/una-historia-del-psicoanalisis-los-comienzos\/","title":{"rendered":"Una historia del psicoan\u00e1lisis, los comienzos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Por: Jimena Ayala<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Situ\u00e9monos en Francia del siglo XIX, una ciudad moderna separada por las riberas de un r\u00edo gris. Corriente arriba se contempla el Sena. Se pueden mirar las grandes arterias de una gran ciudad recientemente pavimentada donde nos podemos imaginar\u00a0 la reciente existencia de revueltas sangrientas y los fuegos de versalleses. Tambi\u00e9n es una ciudad donde abundaban las enfermedades de c\u00f3lera, s\u00edfilis y tuberculosis, el sexo da miedo, y se escuchan palabras amargas sobre las enfermedades que siembran temor en la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Entre sus calles, se encuentra el gran hospicio de la Salp\u00eatri\u00e8re, siendo este el mayor en Europa, donde las mujeres alcoh\u00f3licas y las prostitutas se avecinan con los ancianos dementes y los ni\u00f1os retrasados. Se aislaban a las locas en el pabell\u00f3n especial de incurables y se las abandona. Los epil\u00e9pticos cuentan pesadillas, las hist\u00e9ricas cuidan de sus compa\u00f1eras simulando sus enfermedades, pose\u00eddas por la man\u00eda de poner en escena el sufrimiento de los otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La anestesia local era a base de coca\u00edna que se comienza a difundir en 1884 al mismo tiempo que comienza la asepsia. Las neuralgias, los reumatismos y las afecciones criticas se curan con magnetizadores, curanderos y los que aplican botones de fuego. Entre 1815 y 1870 los que son v\u00edctima de la metralla son presas de cirujanos que amputan en serie, el hierro al rojo cauteriza en carne viva las llagas infectadas, amenazadas por la gangrena y el t\u00e9tanos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Freud llega a Par\u00eds en octubre de 1885, la ciudad es poco acogedora con los extranjeros y considerados como b\u00e1rbaros. Lleva en la maleta la historia de Berta Pappenheim,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-822 aligncenter\" src=\"https:\/\/cies.online\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1-275x300.jpg\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/cies.online\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1-275x300.jpg 275w, https:\/\/cies.online\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1.jpg 290w\" sizes=\"auto, (max-width: 289px) 100vw, 289px\" \/><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">m\u00e1s conocida por Anna O. El futuro inventor del psicoan\u00e1lisis es un joven m\u00e9dico jud\u00edo de veintinueve a\u00f1os de edad, enamorado de su prometida Martha Bernays. Viene a Francia a descubrir su verdadera vocaci\u00f3n. Convertido en psiquiatra despu\u00e9s de haber sido neur\u00f3logo, intenta dar una explicaci\u00f3n anatomo-fisiol\u00f3gica de todas las perturbaciones mentales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Ana O era una paciente del m\u00e9dico vien\u00e9s Breuer. Esta joven de veinti\u00fan a\u00f1os presenta s\u00edntomas hist\u00e9ricos relacionados con la enfermedad de su padre. Tiene par\u00e1lisis de los tres miembros, perturbaciones de la vista y el lenguaje, una tos nerviosa que no para; presenta ademas anorexia y se observa en ella dos estadios distintos: unas veces tranquila y ordenada, otras, se comporta como una ni\u00f1a insoportable, molestando sin cesar a su alrededor con gritos y quejas. Breuer la visita y ella se acostumbra a contarle sus alucinaciones, angustias y diferentes s\u00edntomas. Un d\u00eda tras relatar ciertos s\u00edntomas los hace desaparecer por s\u00ed misma. La historia de Anna O se ha convertido en\u00a0leyenda<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-823 aligncenter\" src=\"https:\/\/cies.online\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"312\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/cies.online\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2-300x218.jpg 300w, https:\/\/cies.online\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/2.jpg 354w\" sizes=\"auto, (max-width: 312px) 100vw, 312px\" \/><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">y funciona hoy como uno de los mitos fundadores de la historia del psicoan\u00e1lisis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En esas mismas calles de Francia, se encontraba Charcot m\u00e9dico creador de una nueva neurolog\u00eda. \u00c9l se dedicaba a dar conferencias sobre la gota, reumatismos, anatom\u00eda y fisiolog\u00eda del sistema nervioso central. A partir de 1882 se reconoce a la neurolog\u00eda como disciplina aut\u00f3noma, y se interesa por la histeria y la hipnosis dando nuevo contenidos al estudio de la neurosis. Adepto de una cl\u00ednica fundada en la teatralizaci\u00f3n de los s\u00edntomas, es uno de los primeros que adopta aparatos de proyecci\u00f3n durante sus conferencias. En v\u00edsperas de la llegada de Freud a Par\u00eds, se va a vivir a un bonito hotel, y prepara un despacho imponente, de techos altos cubierto de biblioteca.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En el hotel de Saint Germain, concurren durante las veladas de los martes, los nombres mas importantes de la medicina, pol\u00edtica y literatura. Gambetta, Daudet, Guilles de la Tourette, L\u00e9pine, Vulpian, Brouardel, Babinski entre otros. Una noche, Freud es invitado a cenar en compa\u00f1\u00eda de Richetti, un m\u00e9dico vienes. Esa noche Freud y Charcot se encuentran.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Freud posee desde 1880, a partir del caso de Anna O, una experiencia de la escucha con la que no sabe qu\u00e9 hacer y llega a Par\u00eds para ver a Charcot que trabajaba con pacientes hist\u00e9ricas. Este, no se interesa por la historia de Anna, pero crea y suprime s\u00edntomas a partir de palabras sugestivas a sus pacientes. Charcot prefiere una concepci\u00f3n experimental de la cl\u00ednica y gracias a sus observaciones, Freud puede concebir la posibilidad de un pensamiento desvinculado de la conciencia: \u00e9ste produce efectos som\u00e1ticos sin que los individuos lo sepan, ya que la hist\u00e9rica est\u00e1 pose\u00edda por sus s\u00edntomas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Tras su primera estancia en Par\u00eds, Freud se vuelve a Viena llevando en sus maletas, ahora, el esquema de un trabajo sobre el estudio comparado de las par\u00e1lisis hist\u00e9ricas y org\u00e1nicas, esto lleva a un art\u00edculo que Charcot ayuda a publicar en Les Archives Neurologiques.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Entre 1886 y 1889 Freud se casa con Martha, abre su consulta un domingo de Pascua y publica una traducci\u00f3n de las Lecciones del martes de Charcot y del libro de Bernheim sobre la sugesti\u00f3n. Tambi\u00e9n conoce a Fliess, un otorrinolaring\u00f3logo quien logra hacer que Freud se interese por el uso de las bromas como material psicoanal\u00edtico y le aplica a Emmy Von N. el tratamiento que Breuer practic\u00f3 con Anna O.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En 1889 Freud viaja de nuevo a Par\u00eds, se inaugura la torre Eiffel, nuevo \u00eddolo del siglo burgu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Freud regresa con una nueva visi\u00f3n, se separa progresivamente de una cl\u00ednica dominada por la funci\u00f3n de la mirada, el culto de la escena y el de la lecci\u00f3n queriendo poner en marcha una pr\u00e1ctica nueva fundada en la primac\u00eda de la escucha y del relato. Al t\u00e9rmino de esta doble inversi\u00f3n, en el que la hist\u00e9rica ocupa un lugar central, la noci\u00f3n de inconsciente emerge y nace el psicoan\u00e1lisis: el m\u00e9dico renuncia a ver y a tocar, alej\u00e1ndose as\u00ed de los dos t\u00e9rminos que sellan la existencia de la cl\u00ednica del siglo XIX, la palabra cambia de campo: el sabio se calla y guarda para s\u00ed sus comentarios; se retira al silencio, dejando al enfermo que se cure a s\u00ed mismo. El paciente ocupa el lugar antes reservado al m\u00e9dico; se vuelve creador, novelista, inventa un discurso y fabrica su caso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">BIBLIOGRAF\u00cdA.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">ROUDINESCO \u00c9. La Batalla de Cien A\u00f1os, Historia del Psicoan\u00e1lisis en Francia volumen1 (1885-1939), 2 Edici\u00f3n, Madrid: Fundamentos, 1999, pp 17-49.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jimena Ayala Situ\u00e9monos en Francia del siglo XIX, una ciudad moderna separada por las riberas de un r\u00edo gris. Corriente arriba se contempla el Sena. Se pueden mirar las grandes arterias de una gran ciudad recientemente pavimentada donde nos podemos imaginar\u00a0 la reciente existencia de revueltas sangrientas y los fuegos de versalleses. 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