{"id":549,"date":"2018-12-10T23:57:48","date_gmt":"2018-12-11T05:57:48","guid":{"rendered":"https:\/\/cies.online\/blog\/?p=549"},"modified":"2018-12-11T00:28:43","modified_gmt":"2018-12-11T06:28:43","slug":"aparato-psiquico-uno-en-busca-de-cero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cies.online\/blog\/aparato-psiquico-uno-en-busca-de-cero\/","title":{"rendered":"Aparato ps\u00edquico &#8211; uno en busca de cero"},"content":{"rendered":"<p>Por: Carlos Bautista<\/p>\n<p>A m\u00e1s de cien a\u00f1os de la teor\u00eda postulada por Sigmund Freud sobre la constituci\u00f3n del aparato ps\u00edquico en el ser humano, sigue siendo apasionante pensar que dicho aparato tan complejo no encuentra lugar ni forma exacta, un aparato hipot\u00e9tico, ut\u00f3pico, incre\u00edble. En estos \u00faltimos a\u00f1os interactuamos con nuestros semejantes a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda en sus m\u00faltiples presentaciones, computadoras, tabletas, tel\u00e9fonos y artefactos que en su programaci\u00f3n son muy parecidos a la teor\u00eda del aparato ps\u00edquico Freudiano, el sistema binario, representaci\u00f3n de cero y uno, vida y muerte, ausencia y presencia, y en relaci\u00f3n a esta analog\u00eda, intentar\u00e9 explicar el aparato ps\u00edquico y su complejidad seg\u00fan la teor\u00eda psicoanal\u00edtica. La programaci\u00f3n esencial en una computadora, aparato electr\u00f3nico o programa es el sistema binario. El antiguo matem\u00e1tico indio Pingala present\u00f3 la primera descripci\u00f3n que se conoce de un sistema de numeraci\u00f3n binario en el siglo tercero antes de nuestra era, lo cual coincidi\u00f3 con su descubrimiento del concepto del n\u00famero cero. Mientras que en el sistema de numeraci\u00f3n decimal se usan diez d\u00edgitos, en el binario se usan solo dos d\u00edgitos, el 0 y el 1. Un bit o d\u00edgito binario puede representar uno de esos dos valores: 0 o 1 Bit es el acr\u00f3nimo Binary digit (\u2018d\u00edgito binario\u2019). Un bit es un d\u00edgito del sistema de numeraci\u00f3n binario. Las unidades de almacenamiento tienen por s\u00edmbolo bit. El bit es la unidad m\u00ednima de informaci\u00f3n empleada en inform\u00e1tica, en cualquier dispositivo digital, o en la teor\u00eda de la informaci\u00f3n. Con \u00e9l, podemos representar dos valores cualesquiera, como verdadero o falso, abierto o cerrado, blanco o negro, norte o sur, masculino o femenino, rojo o azul, etc. Basta con asignar uno de esos valores al estado de &#8220;apagado&#8221; (0), y el otro al estado de &#8220;encendido&#8221; (1). Entonces entendemos que a partir de cero y uno se puede generar gran cantidad de informaci\u00f3n y que nunca se repite el mismo c\u00f3digo binario para cada car\u00e1cter y el sistema forma a su vez otros subsistemas y es capaz de compartir informaci\u00f3n con otros sistemas, generar actualizaciones, saber la cantidad y el lugar de datos almacenados en el disco duro, memoria ram, memoria cache y procesadores de informaci\u00f3n, toda la construcci\u00f3n de circuitos y c\u00f3digos que a su vez llegan a los sistemas operativos, es decir la interfaz de la m\u00e1quina con el ser humano. Pareciera que las m\u00e1quinas van tomando vida en nuestra vida, ahora somos capaces de comunicarnos con ellas y ellas con nosotros pero vamos a revisar el origen de nuestro aparato ps\u00edquico seg\u00fan Sigmund Freud y asombrarnos de la coincidencia y relaci\u00f3n de cero y uno. Menciona Freud S., 1900 \u201cNo tenemos dudas de que este aparato ha alcanzado su perfecci\u00f3n actual s\u00f3lo por el camino de un largo desarrollo. Intentemos trasladarnos retrospectivamente a una etapa m\u00e1s temprana de su capacidad de operaci\u00f3n. Supuestos que han de fundamentarse de alguna otra manera nos dicen que el aparato obedeci\u00f3 primero al af\u00e1n de mantenerse en lo posible exento de est\u00edmulos, y por eso en su primera construcci\u00f3n adopt\u00f3 el esquema del aparato reflejo que le permit\u00eda descargar enseguida, por v\u00edas motrices, una excitaci\u00f3n sensible que le llegaba desde fuera. Pero el apremio de la vida perturba esta simple funci\u00f3n; a \u00e9l debe el aparato tambi\u00e9n el envi\u00f3n para su constituci\u00f3n ulterior. El apremio de la vida lo asedia primero en la forma de las grandes necesidades corporales. La excitaci\u00f3n impuesta {setz^n} por la necesidad interior buscar\u00e1 un drenaje en la motilidad que puede designarse \u00abalteraci\u00f3n interna\u00bb o \u00abexpresi\u00f3n emocional\u00bb. El ni\u00f1o hambriento llorar\u00e1 o patalear\u00e1 inerme. Pero la situaci\u00f3n se mantendr\u00e1 inmutable, pues la excitaci\u00f3n que parte de la necesidad interna no corresponde a una fuerza que golpea de manera moment\u00e1nea, sino a una que act\u00faa continuadamente. S\u00f3lo puede sobrevenir un cambio cuando, por alg\u00fan camino (en el caso del ni\u00f1o, por el cuidado ajeno), se hace la experiencia de la vivencia de satisfacci\u00f3n que cancela el est\u00edmulo interno. Un componente esencial de esta vivencia es la aparici\u00f3n de una cierta percepci\u00f3n (la nutrici\u00f3n, en nuestro ejemplo) cuya imagen mn\u00e9mica queda, de ah\u00ed en adelante, asociada a la huella que dej\u00f3 en la memoria la excitaci\u00f3n producida por la necesidad. La pr\u00f3xima vez que esta \u00faltima sobrevenga, merced al enlace as\u00ed establecido se suscitar\u00e1 una moci\u00f3n ps\u00edquica que querr\u00e1 investir de nuevo la imagen mn\u00e9mica de aquella percepci\u00f3n y producir otra vez la percepci\u00f3n misma, vale decir, en verdad, restablecer la situaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n primera. Una moci\u00f3n de esa \u00edndole es lo que llamamos deseo; la reaparici\u00f3n de la percepci\u00f3n es el cumplimiento de deseo, y el camino m\u00e1s corto para este es el que lleva desde la excitaci\u00f3n producida por la necesidad hasta la investidura plena de la percepci\u00f3n. Nada nos impide suponer un estado primitivo del aparato ps\u00edquico en que ese camino se transitaba realmente de esa manera, y por tanto el desear terminaba en un alucinar. Esta primera actividad ps\u00edquica apuntaba entonces a una identidad perceptiva o sea, a repetir aquella percepci\u00f3n que est\u00e1 enlazada con la satisfacci\u00f3n de la necesidad. Una amarga experiencia vital tiene que haber modificado esta primitiva actividad de pensamiento en otra, secundaria, m\u00e1s acorde al fin {m\u00e1s adecuada}. Es que el establecimiento de la identidad perceptiva por la corta v\u00eda regrediente en el interior del aparato no tiene, en otro lugar, la misma consecuencia que se asocia con la investidura de esa percepci\u00f3n desde afuera. La satisfacci\u00f3n no sobreviene, la necesidad perdura. Para que la investidura interior tuviera el mismo valor que la exterior, deber\u00eda ser mantenida permanentemente, como en la realidad sucede en las psicosis alucinatorias y en las fantas\u00edas de hambre, cuya operaci\u00f3n ps\u00edquica se agota en la retenci\u00f3n del objeto deseado. Para conseguir un empleo de la fuerza ps\u00edquica m\u00e1s acorde a fines, se hace necesario detener la regresi\u00f3n completa de suerte que no vaya m\u00e1s all\u00e1 de la imagen mn\u00e9mica y desde esta pueda buscar otro camino que lleve, en definitiva, a establecer desde el mundo exterior la identidad [perceptiva] deseada. Esta inhibici\u00f3n [de la regresi\u00f3n], as\u00ed como, el desv\u00edo de la excitaci\u00f3n que es su consecuencia, pasan a ser el cometido de un segundo sistema que gobierna la motilidad voluntaria, vale decir, que tiene a su exclusivo cargo el empleo de la motilidad para fines recordados de antemano. Ahora bien, toda la compleja actividad de pensamiento que se urde desde la imagen mn\u00e9mica hasta el establecimiento de la identidad perceptiva por obra del mundo exterior no es otra cosa que un rodeo para el cumplimiento de deseo, rodeo que la experiencia ha hecho necesario. Por tanto, el pensar no es sino el sustituto del deseo alucinatorio, y en el acto se vuelve evidente que el sue\u00f1o es un cumplimiento de deseo, puesto que solamente un deseo puede impulsar a trabajar a nuestro aparato an\u00edmico\u201d(557-558). Entonces tenemos una codificaci\u00f3n binaria en nuestras primeras inscripciones, el deseo de la madre le da vida al sujeto a partir del cumplimiento de satisfacci\u00f3n que da origen a una huella mn\u00e9mica, la representaci\u00f3n del uno y en la b\u00fasqueda alucinatoria de satisfacci\u00f3n de deseo la representaci\u00f3n de cero. El origen es entonces uno y cero en conjunto, no somos sin el otro y no hay desarrollo de codificaciones si no tenemos en nuestros sistemas de informaci\u00f3n la representaci\u00f3n m\u00ednima del sistema binario. A modo de conclusi\u00f3n la pulsi\u00f3n de muerte empuja al sujeto hacia su propia muerte y lo que encuentra en el camino es lo que llamamos vida, una satisfacci\u00f3n parcial de la pulsi\u00f3n, imposible llegar al origen cero antes de la muerte.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>FREUD, S. (1900-1901) La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os (segunda parte). O. C., TOMO V, Buenos Aires: Amorrortu, 1979.<\/p>\n<p>Sistema binario. Consultado: 2013.07.24. Disponible en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sistema_binario\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sistema_binario<\/a><\/p>\n<p>Bit Consultado: 2013.07.24. Disponible en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bit\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bit<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Bautista A m\u00e1s de cien a\u00f1os de la teor\u00eda postulada por Sigmund Freud sobre la constituci\u00f3n del aparato ps\u00edquico en el ser humano, sigue siendo apasionante pensar que dicho aparato tan complejo no encuentra lugar ni forma exacta, un aparato hipot\u00e9tico, ut\u00f3pico, incre\u00edble. 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