{"id":403,"date":"2018-06-25T14:55:25","date_gmt":"2018-06-25T20:55:25","guid":{"rendered":"http:\/\/cies.online\/blog\/?p=403"},"modified":"2018-06-25T14:55:25","modified_gmt":"2018-06-25T20:55:25","slug":"arminda-aberastury-caso-de-dora-de-8-meses-en-el-grupo-de-madres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cies.online\/blog\/arminda-aberastury-caso-de-dora-de-8-meses-en-el-grupo-de-madres\/","title":{"rendered":"Arminda Aberastury, Caso de Dora de 8 meses en el grupo de madres"},"content":{"rendered":"<p>En este tiempo de nacida su madre que en general era cari\u00f1osa y paciente empez\u00f3 a mostrar incapacidad para comprenderla y la retaba con frecuencia; la madre se\u00f1al\u00f3 al mismo tiempo que era notable c\u00f3mo se mov\u00eda, gateaba y trepaba por todas partes. Se le mostr\u00f3 su dificultad en aceptar el crecimiento de la hija que, al moverse por sus propios medios, se separaba de ella. En esa misma \u00e9poca tambi\u00e9n se mostraba impaciente con la persona que le ayudaba con la ni\u00f1a, y termin\u00f3 despidi\u00e9ndola aunque razonablemente comprend\u00eda que la necesitaba mucho y que Dorita sufrir\u00eda por esa p\u00e9rdida. Cuando relat\u00f3 esto en el grupo de terapia de madres, se le pidi\u00f3 que detallase la actitud y las circunstancias que hab\u00edan provocado el despido y la respuesta afectiva de Dorita. Contest\u00f3 que la ni\u00f1a se manifest\u00f3 muy enojada; ella hab\u00eda hablado muy mal de la nana, sinti\u00e9ndose muy molesta al comprobar que su hija la quer\u00eda tanto y la extra\u00f1aba. Le hicieron notar en el grupo que la relaci\u00f3n entre su impaciencia por el crecimiento de Dorita y el haber despedido a Josefa, comprendiendo que hab\u00eda desplazado a la nana sus deseos de \u201c echar a la hija\u201d, como si dijese:\u201d ya que quieres irte de m\u00ed, vete.\u201d<\/p>\n<p>Relat\u00f3 en la siguiente sesi\u00f3n que hab\u00eda quedado impresionada al comprobar c\u00f3mo una ni\u00f1a de 8 meses comprende todo cuanto se le dice: al volver a casa despu\u00e9s de la sesi\u00f3n anterior, habl\u00f3 con Dorita como si fuese una persona mayor. Le dijo que comprend\u00eda que hab\u00eda actuado mal echando a Josefa, que \u00e9sta no era mala, como hab\u00eda estado dici\u00e9ndole todos esos d\u00edas y que iba a llamarla para que volviese. Dorita, luego de escucharla atentamente, le dio un beso y se qued\u00f3 dormida en sus brazos.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s comprobaron lo eficaz que puede resultar la labor en el grupo; esta madre hizo consciente los motivos de su rechazo a la hija y de su actuaci\u00f3n compulsiva al despedir a la nana; lo que le permiti\u00f3 modificar su actitud. Adem\u00e1s, permiti\u00f3 corroborar una vez m\u00e1s c\u00f3mo un beb\u00e9 de 8 meses comprend\u00ed\u00f3 el lenguaje de los adultos. La misma ni\u00f1a, al tener 15 meses, amaneci\u00f3 una ma\u00f1ana con un fuerte dolor en el cuello y un poco torcida hacia el lado izquierdo. Cuando la madre relat\u00f3 esto en el grupo, la terapeuta le pregunt\u00f3 si por la disposici\u00f3n de las habitaciones era posible que la cabecita de Dora se torciese orient\u00e1ndose hacia la habitaci\u00f3n de los padres. La madre dud\u00f3 y comprob\u00f3 asombrada que as\u00ed era y agreg\u00f3: \u201cParec\u00eda como si hubiese girado el cuello para llegar a nuestro cuarto\u201d. Dijo luego que ella y su marido se despertaron muy apenados porque en la noche no hab\u00edan o\u00eddo el despertador que siempre sonaba a las 2 de la ma\u00f1ana. Como el grupo no comprend\u00eda el motivo de su conducta, le preguntaron por qu\u00e9 pon\u00eda el despertador, y ella se\u00f1al\u00f3 que como Dorita dorm\u00eda muy desabrigada se enfriaba, y ellos cada noche se levantaban a taparla. Comprendi\u00f3 pronto que aunque intentaba dar motivos racionales que la justificasen por no ponerle ropa abrigada, las otras integrantes del grupo le rebat\u00edan cada argumento, hasta que se vio forzada a pensar por qu\u00e9 le hac\u00eda dormir con un camis\u00f3n escotado, para luego levantarse y abrigarla. Le se\u00f1al\u00f3 que en \u00e9sta, como en otras ocasiones, se expresaba su pena de ver crecer a Dorita e independizarse; que tambi\u00e9n hab\u00eda tenido conflictos con la hija cuando \u00e9sta hab\u00eda empezado a caminar y a dar signos de independencia.<\/p>\n<p>Arminda Aberastury, la terapeuta, le se\u00f1al\u00f3 que con su conducta en la noche buscaba mantenerla ligada a ella, como cuando era un beb\u00e9, y se levantaba de noche para alimentarla. Le hizo ver el dolor de Dorita y el que hubiera amanecido con el cuello torcido como vinculado al movimiento que deb\u00eda hacer cuando dorm\u00eda y esperaba que sus padres llegaran. Como no aparecieron, se movi\u00f3 en direcci\u00f3n a ellos y qued\u00f3 esper\u00e1ndolos. Luego de esta explicaci\u00f3n, dijo que ahora comprend\u00eda algo muy raro que hab\u00eda sentido esa semana. Ve\u00eda jugar a Dorita tan feliz e independiente lejos de ella y le dio tanta pena que sac\u00f3 un chupete que ten\u00eda guardado desde la \u00e9poca en que \u00e9sta era bebita y se lo puso en la boca, como cuando era peque\u00f1ita. Este recuerdo, asociado\u00a0 al se\u00f1alamiento, justificaba plenamente el sentido que Aberastury hab\u00eda dado al dolor de Dorita.<\/p>\n<ul>\n<li>Bibliograf\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<p>ABERASTURY, A. (1962). Teor\u00eda y t\u00e9cnica del psicoan\u00e1lisis de ni\u00f1os. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1962.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este tiempo de nacida su madre que en general era cari\u00f1osa y paciente empez\u00f3 a mostrar incapacidad para comprenderla y la retaba con frecuencia; la madre se\u00f1al\u00f3 al mismo tiempo que era notable c\u00f3mo se mov\u00eda, gateaba y trepaba por todas partes. 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