Testimonio de Ruth Ruiz Valdés

Me dediqué a buscar universidad; analicé alrededor de 10 opciones y me decidí por el CiES. Desde el primer momento me sentí en casa. Al conocer el plan de estudios noté lo completo y bien estructurado que estaba, y no hubo mucho más que buscar: ¡estaba en el lugar indicado!

Soy, orgullosamente, alumna CiES. Anteriormente cursé las carreras de Diseño Industrial y Secretariado, pero ninguna de ellas cubrió la expectativa que tenía de mí misma. Siempre me ha gustado el trato con la gente y me siento afortunada de contar con muchos y muy leales amigos, quienes, en diferentes situaciones, han solicitado mi consejo, pues me favorecen con su confianza. Constantemente decían: "Deberías ser psicologa!".

En alguna ocasión, una experiencia personal me llevó a tomar terapia psicológica. Estando ahí me enamoré de la Psicología; escuchaba y cada vez me convencía más: esto es lo que vine a hacer a este mundo; ¡sentí el llamado!

Ya decidida, dediqué a buscar universidad; analicé alrededor de 10 opciones y me decidí por el CiES. Desde el primer momento me sentí en casa. Al conocer el plan de estudios noté lo completo y bien estructurado que estaba, y no hubo mucho más que buscar: ¡estaba en el lugar indicado!

Posteriormente fui invitada a un evento en el que se rifaría una beca del 100% y, por supuesto, acepté. Ese día, crucé la puerta del colegio con la actitud más positiva que pude; recuerdo que estaba ya la urna. Los chicos que me recibieron me indicaron que debía llenar un formato para colocarlo dentro; lo hice con la mayor ilusión y entre risas comenté: "¡Ya cancelen todo porque yo me la voy a ganar!".

¡Cuál sería la sorpresa que al sacar el ganador sería yo! "Ruth Ruiz Valdés", dijo la melodiosa vocecita de un pequeño; para mí fue música celestial, ¡casi me desmayo! No puedo describir la sensación que tuve y conservo hasta hoy: ser la afortunada ha sido una de las dichas más grandes que he tenido.

En ese momento externé el agradecimiento inmenso a los directivos del colegio —quienes son personas extremadamente solidarias— y, de igual manera, el compromiso de aprovechar al máximo la oportunidad que me fue brindada.

Hoy lo reitero: mientras de mí dependa, ¡no los defraudaré!