Testimonio de Alejandra Cruz Cruz

Aquí me enamoré de la psicología y aquí es donde ella me dejó amarla.

Estaba en CCH, cuando esperaba a mi hermana en esa sala, que aunque pequeña era acogedora, no me molestaba sentarme ahí, había mucha gente que no conocía, pero tenían el mismo porte al caminar, me sentaba a leer pero de vez en tanto me llamaba la atención lo que hablaban, cosas incomprensibles para mi, solo entendí una sola cosa, tenía que ver con la mente, las emociones y el actuar del ser humano, como funcionaba, no comprendía bien.

Utilizaban términos que nunca antes había escuchado pero se me hacían la cosa más interesante que había escuchado nunca…

Así transcurrió un tiempo, llegue por pase reglamentado de CCH a la Facultad de psicología en la UNAM.

Después de medio mes de haber ingresado, me entere por casualidad que en el CIES se estaba abriendo la licenciatura en psicología, pensaba, de camino a casa, que era ese el lugar donde me había maravillado de la psicología, pensaba si en la UNAM hablarían de esas cosas que hablaban ellos, pensaba… 

Poco después me dio por ver si es que tenían algún curso, fácil fue la decisión después de volver a ver el colegio, de ingresar a la licenciatura en esta institución también. 

Así, había transcurrido ya un año, entre los comentarios que me decían que “no se iba a poder”, que terminaría dejando alguna de las dos, hasta los comentario de lo “inútil” que era estudiar la misma cosa, y yo me preguntaba, si eso era verdad…

Cada palabra que me decían, parecía real, pero por alguna razón que aun no podía ver, me parecía carente de sentido, es que a mí el CIES, me daba lo que la UNAM no había dado hasta ese momento, clases que eran personalizadas, hasta entonces entendí lo que eso significaba, que los maestros estuvieran para ti, con disposición, que las relaciones con ellos fueran más estrechas y por tanto un mejor aprendizaje.

Después de un tiempo deje de escuchar que no se podía hacer, después de un tiempo deje de pensar, que no podría llegar al final, me gustaba ir a mi colegio, le encontraba gracia a sus instalaciones, a su gente a los administrativos, no solo les tenia afecto sino que por fin entendía de que hablaba todo eso que de adolescente jamás pensé entender.

Hoy, después de casi cuatro años de estar en esta institución puedo decir orgullosamente, que aquí encontré a mis mejores amigas, con las que compartí, tiempo, espacio, conocimiento y vida. 

Que encontré gente que creyó en mis proyectos y que me ayudaron a alcanzar mis metas, mis profesores, mis directores, me dieron la confianza y el conocimiento necesario para no tener miedo de salir a ejercer mi profesión.

Ahora mitad UNAM mitad CIES, pienso que si volviera el tiempo al momento en que decidí estudiar dos licenciaturas, y sabiendo todo lo que aprendería, no dudaría ni un momento que es lo que necesitaba y quería.

Aquí me enamoré de la psicología y aquí es donde ella me dejó amarla.

Una vez un maestro me dijo “para que necesitas la suerte, si te tienes a ti misma”. No, no puedo decir que es suerte; pienso que es voluntad de todos hoy estar aquí, presentes en algo que nos mueve y nos interesa, que cada acción y decisión que tomamos en el momento preciso puede arcar nuestro futuro, futuro que es construcción nuestra.