Psicomotricidad

Sobre los trastornos psicomotores.

Ajuriaguerra, J. (1973) uno de los fundadores de la psicomotricidad, explica que los trastornos del desarrollo psicomotor reflejan alteraciones en las que se ven afectados varios aspectos del desarrollo de un niño; puede repercutir en varias áreas, agravando y comprometiendo su crecimiento y madurez porque están ligados a la emoción, reprimiendo o alterando el sentido de las funciones corporales. Se necesita comprender cómo se organiza el trastorno, la manera en la que se concibe la persona en su imagen, en su medio, en sus relaciones, pero también cómo construye ideas, pensamientos y  sentimientos; ahora bien, ¿Cómo asume o sufre su desorganización un sujeto? ¿Cómo en cierto momento organiza la plenitud de su ser y por qué resulta una determinada disfunción? Las manifestaciones de cada trastorno son individuales para cada caso, y son  determinados por la historia propia del sujeto. Inhibir una conducta, una expresión o un deseo cuando se es pequeño, también es signo de límites, reglas, de adquisición de conductas y comportamientos que el niño habrá de aprender para ejercer un papel dentro de la sociedad de manera necesaria y suficiente para la construcción de su YO; que sea capaz de mediar entre las pulsiones y la regulación moral que se asocia al ideal del yo, superyó, con capacidad para enfrentarse a los desafíos de la vida.

Ajuriaguerra clasifica los problemas motores de la siguiente manera:

1.-Debilidad motriz.

Los niños con debilidad motriz presentan tres características comunes: a) torpeza en la manera de ejecutar movimientos; b) Paratonía, el niño no puede relajar el tono de sus músculos de forma voluntaria, incluso en vez de relajarlos, los contrae exageradamente, este rasgo es el más característico de este trastorno; c) Sincinesias: es un fenómeno que acompaña a un movimiento voluntario, automático o reflejo en el cual aparece otro movimiento en alguna parte del cuerpo, se puede comprender bien como inmadurez neurológica o como inmadurez por tensión emocional.

2.-Inestabilidad motriz.

El niño con inestabilidad motriz es incapaz de inhibir sus movimientos, así como la emotividad ligada a éstos. Es incapaz de mantener un esfuerzo de forma constante; se muestra  disperso en su atención. Suele predominar la hiperactividad y las alteraciones en los movimientos de coordinación motriz, existe una constante agitación motriz. Suele tratarse de un niño problemático y mal adaptado escolarmente, presenta problemas de atención, de memoria y comprensión, así como trastornos perceptivos y de lenguaje; en una forma de círculo vicioso, el propio fracaso escolar aumenta su desinterés por los aprendizajes.

3.-Trastornos del esquema corporal.

Se distinguen dos grupos: el trastorno referente al conocimiento y representación mental del propio cuerpo. Por ejemplo, en la Asomatognosia, el sujeto es incapaz de reconocer y nombrar en su cuerpo alguna de sus partes. Suele esconder alguna lesión neurológica porque se integra un componente neurológico. La agnosia digital es la más frecuente en los niños: éste no es capaz de reconocer, mostrar ni nombrar los distintos dedos de la mano propia o de otra persona. Suelen haber otras alteraciones motrices acompañando a ésta.

El otro trastorno es el referido a la utilización del cuerpo en la orientación del propio cuerpo en el espacio exterior, hacia su relación con el entorno. Los orígenes de éstos pueden encontrarse en las primeras relaciones afectivas del niño con su entorno; ello demuestra, una vez más, el vínculo entre las emociones, la construcción del esquema   y la imagen corporal.

4.-Trastornos de la lateralidad.

Estos trastornos son, a su vez, causa de alteraciones en la estructuración espacial y, por tanto, en la lectoescritura, lo que se origina como un factor del fracaso escolar. Los más frecuentes son: a) los zurdos contrariados,  niños que siendo su lado izquierdo el dominante, por influencias sociales pasa a encubrirse con una falsa dominancia diestra. La zurdería en sí no es un trastorno; pero sí es el imponer al niño la lateralidad no dominante para él. b) Ambidextrismo: el niño utiliza indistintamente los dos lados de su cuerpo para realizar cosas; también origina serios trastornos espaciales en el niño y en sus aprendizajes. c) Lateralidad cruzada: origina problemas de organización corporal. Cuando el niño no tiene una lateralidad claramente definida, hay que ayudar a resolverlo en algún sentido.

6.-Tic´s.

Son movimientos repentinos, absurdos e involuntarios que afectan a un pequeño grupo de músculos y que se repiten a intervalos. Generalmente, no tienen como causa ninguna lesión de tipo neurológico. Desaparecen durante el sueño. Suelen aparecer entre los 6 y los 8 años de edad, por medio de gestos comunes, pueden clasificarse según la parte del cuerpo en la que se producen: tics faciales (son los más frecuentes), tics de la cabeza y cuello, tics del tronco y de los miembros, tics respiratorios (resoplidos, aspiraciones), tics fonatorios, por ejemplo gruñir.

7.-Disarmonias tónico-motoras.

Implican alteraciones en el tono cuando existe un desequilibrio en la regulación del mismo. Se puede manifestar en personas con un buen nivel motor. Tiene relación con las variaciones afectivas, con las emociones. Se observa paratonía en la cual el individuo no puede relajarse y el pretenderlo aumenta su rigidez. Sincinesias son movimientos que se realizan de forma involuntaria, al contraerse un grupo de músculos, al realizar otro movimiento sobre el que centramos nuestra atención. Por ejemplo mientras el niño escribe saca la punta de la lengua. Tiene que ver con cierta inmadurez sobre el control del tono. Suele ser algo normal hasta los 10-12 años, edad en la que van desapareciendo, no aparecen por si solos como un trastorno, sino que suelen formar parte de algún otro problema emocional o afectivo.

Referencias.

AJURIAGUERRA, J. (1973). Manual de psiquiatria Infantil. Barcelona: Masson, 2009

BECERRIL M.N. (2012). Inhibición psicomotriz. Tesis Maestría en Psicomotricidad. México: CiES.

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